Travesti

Desde Hottdates, te hacemos un breve resumen de lo que es realmente un travesti para que seas consciente de las ventajas que tiene follar con personas como esas. ¡Una maravilla! Lo más importante de toda esta historia, es que no tienes que tener preocupaciones de ningún tipo. ¡Te lo contamos a continuación!

Un poquito de historia sobre los travestis

Nos encontramos en una constante evolución y es por ello por lo que, los modelos tradicionales se complementan con los estereotipos y esto que hace que surjan conductas que siempre habían permanecido en la oscuridad, aunque día tras día resultan ser más evidentes.

Lo que tenemos que tener presente es lo siguiente: Hay una parte de las relaciones en las que los hombres se sienten atraídos por travestis. Algunos de esos hombres tienen una relación estable mientras otros puedes llegar a tener hasta una mujer o incluso hijos. Pero, casados o no, muchos de ellos, aunque son heterosexuales, llegan a enamorarse de un travesti.

Podemos decir que hay ciertas normas sociales, aunque es cierto que no tienen por qué estar escritas en ningún lugar, pero que todos conocemos. Se conoce como dos tipos de géneros basándose entre lo que entendemos por natural que corresponde con aquello que sale de la naturaleza de nuestros cuerpos. Dicha naturaleza se compone entre machos y hembras, pero todos sabemos que el ser humano es más que eso y por lo tanto, se puede llegar a diferenciar entre sexos y sexualidades aunque normalmente va más allá de lo que biológicamente conocemos.

De esta forma, podemos hablar de hombres y mujeres en cuanto al sexo biológico se refiere o, por el contrario, a un sexo biológico intersexual en el cual coinciden características de ambos. Además, tenemos presente el sexo psicológico el cual se identifica con la identidad de género en el que tiene que ver el transgénero, el cual se compone de travestis y transexuales.

Por otro lado, tiene mucho que ver el deseo sexual el cual se puede diferenciar entre heterosexual, homosexual o bisexual, aunque sí que es cierto, que un hombre homosexual que se viste de mujer no es un transexual o travesti, ya que este tipo de personas se sienten como tal, como una mujer sin negar su origen perteneciente al sexo opuesto.

5 Ventajas de tener sexo con un Travesti

Te dejamos el listado de las 5 ventajas para follarte a un travesti por si aún no has tenido la ocasión de hacerlo. ¡A que estás esperando!

1. Femeninas al completo

Tienen feminidad al completo, ya que su identidad sexual es más femenina que otras muchas y es por ello por lo que viven, se comportan y se sienten como auténticas damiselas.

Teniendo en cuenta, como no, que algunas siempre son más guarras que otras, aunque no tienen impedimento para enamorarse o; por el contrario, para follar de la forma más dura de la que te puedas imaginar. Puede darse el caso que un día, llegando a tu casa después de una noche hasta arriba de copas, te encuentres con que; ese pollón que cuelga entre tus piernas, te hace más mujer de lo que nunca jamás habías sentido.

2. Máquinas de follar

Es un mix a la hora de coger de un hombre su manera de follar junto con la fragilidad que tiene una mujer cuando se trata de sentir, tocar… ¡Son unas máquinas de hacerte sentir!

3. Su experiencia es la máxima calidad

Estamos de acuerdo con que en la viña del señor hay de todo, pero generalmente, son unas máquinas de darte placer, ya que se conocen cada rincón de tu cuerpo y llegarás a tocarlo, masturbarlo y, como no, ponerte a mil. Al fin y al cabo, es su especialidad, ¿No?

4. Tiempo de recreo en su cuerpo

Unas buenas tetas puestas en su sitio junto con una gran polla, es el éxtasis perfecto en cuanto a la mente de un hombre se refiere. Más aún si esa persona con la que comparte experiencias es bisexual. Es el momento perfecto en cuanto a morbo sin límites se refiere.

5. Lo más importante de todo: No embarazo asegurado

Todos coincidimos en que un travesti no está creada para quedarse embarazada, por lo tanto, en el caso de que no existan enfermedades de transmisión sexual, se puede practicar sexo sin condón sin tener en medio el roce de las protecciones que prohíben llegar al máximo placer. Por lo tanto, ¡No hay riesgos!

Una fantasía hecha realidad

Nos sentimos como cualquier mujer travesti que tiene la necesidad de vestirse de mujer desde la infancia. Siempre me había vestido de mujer en casa, a solas, sin que me viera nadie. Pero esta vez y en plena pandemia, tenía ganas de arriesgarme aprovechando el uso obligatorio de tapar nuestras bocas con la mascarilla.

Soy bajita, delgada. Aquel día me vestí con una mini falda negra, unas botas altas de tacón, una blusa y cubría mis piernas con uno leggins negros. En mi interior, llevaba sobre mis pechos un sujetador de relleno junto con un suéter blanco abotonado.

Decidí maquillarme, junto con una peluca y previamente me asomé para que no hubiera nadie en la calle. Salí corriendo para llegar rápido a mi coche sin que ninguna persona pudiera reconocerme.

Cuando llegué a la tienda a la que me disponía a entrar, me di cuenta de que nadie se fijaba en mí y eso fue lo que me dio seguridad para estar tranquila y desplazarme por toda la tienda mirando detenidamente cada producto del que estaba interesada. Viendo que la gente que había en la tienda seguía sin darse cuenta de quién era; me aventuré a comprarme unas botas nuevas junto con una camisa algo transparente. Me sentía tan segura que me eché unas fotos un tanto sexys: para empezar, me puse la camisa transparente con los botones de arriba sin abrochar y en la zona de abajo no llevaba absolutamente nada.

Llevaba mis partes más íntimas cubiertas por mi ropa interior de encaje de color rojo y en los pies, probé mis botas altas, ceñidas y de tacón. Me hice un par de fotos más utilizando el vestido que me había comprado junto con las botas frente al espejo un tanto sugerente…

Una vez que iba el día oscureciéndose, paseaba por la calle cuando, de repente, se acercó un señor a mí. Cuando me preguntó lo que cobraba por pasar un buen rato, lo único que se me ocurrió hacer fue reírme, ya que no hago el trabajo de una puta. O al menos eso era lo que yo creía hasta que le respondí que era un travesti. Fue entonces cuando cogió mi mano y me llevó a un callejón oscuro.

Nos empezamos a besar, Estuvimos besándonos un rato muy largo hasta que empezó a llevarme hacia abajo; Le bajé la cremallera del pantalón muy despacio y comencé previamente a tocarle para terminar chupándosela. Después de un buen rato, me levanté y él empezó a tocarme; Me sentía viva.

Cuando terminó de restregar su mano con mi polla, se dio la vuelta y se puso contra la pared de aquella oscura calle. No tenía muy claro lo que iba buscando o lo que tenía que hacer yo en ese momento hasta que; me cogió de la cintura con la intención de llegar a mi polla con su mano para, después, metérsela por el ano.

Yo no daba crédito a lo que estaba viviendo, pero de una cosa sí que estaba segura y es que aquello fue el primer momento de muchos. Fue entonces, cuando a partir de ahí, sentí que no iba a tener problemas de enfrentarme al mundo tal y como soy. Aquello lo único que había hecho era comenzar.


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